El Mono y el Puercoespín

Había una vez un Mono muy popular. Organizador de talleres de lianas, charlas sobre plátanos sostenibles y retiros espirituales en la copa del árbol. Cada vez que el Mono organizaba algo, su amigo el Puercoespín decía presente, aunque tuviera que peinarse las púas para la ocasión (lo cual, créeme, no es fácil).

Un día, el Puercoespín dijo:
—”¡Oye, Mono! Esta vez yo organizo algo: una pequeña muestra de arte punzante. Hay espinas en acuarela, poesía puntiaguda y hasta un número de acupuntura en vivo. ¿Vienes?”

El Mono aplaudió emocionado:
—”¡Claro que sí, cómo me lo voy a perder! ¡Te confirmo por humo de palmera!”

Llegó el día. Todo estaba listo. El Puercoespín se puso su mejor collar de piñas, los demás animales llegaron curiosos… pero del Mono, ni la sombra. Ni humo. Ni mensaje. Solo una banana olvidada con una nota que decía: “Tenía lío con las lianas. Luego te cuento.”

El Puercoespín sonrió con resignación, se giró hacia el público y dijo:
—”Bueno… ¡por lo menos ahora sé quién viene por mí y quién viene por los plátanos!”


Moraleja:

El amigo que siempre tiene tiempo para lo suyo y nunca para lo tuyo, quizá no es fan de ti… sino de su propio show.