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El romanticismo

La búsqueda de la infelicidad

La etiqueta “romántico” hace referencia a una época de la historia de la música, Beethoven, Paganini, Schubert, y otros músicos de su generación pertenecen a este periodo: el romanticismo.

Antes de los románticos estaban los clásicos, antes de estos los barrocos, y así, la historia va etiquetando una y otra vez.

Según los especialistas los románticos vivían intensamente sus emociones, se hundían en la tristeza y la desesperación para, arrastrados por ella, componer las obras musicales más sublimes conocidas hasta entonces. También sentían y vivían intensamente la felicidad, la ira, el miedo, el amor y todo tipo de emociones. Eso dicen.

El artista desgreñado, ensimismado en sus pensamientos y trasnochado, ya que la pena no le permitía conciliar el sueño, iracundo, sensible a cualquier comentario, estaba transitando por el camino “real”, estaba en la búsqueda de la infelicidad.

Dos siglos después el músico que vaya por ahí paseándose desgreñado, trasnochado, actuando según le dicten sus emociones, es marginado, pues es alguien con un desorden emocional que requiere ayuda psicológica o psiquiátrica con urgencia. Es un loco.

Realmente no sabemos cómo vivían los románticos. Yo vibro íntimamente con la misma emoción al escuchar música barroca, clásica o romántica. ¿Por qué? Pues porque el mundo es mi representación como afirmó el filósofo romántico Arthur Schopenhauer (1788-1860), quien es llamado el padre del pesimismo, algo en armonía con el espíritu de su época.

Si el El mundo es mi representación, hay tantos mundos como ojos. No voy a entrar aquí a explicar a Schopenhauer, lo mejor es leer su obra para conocer de primera mano sus argumentos, como hizo Wagner.

Wagner leyó El mundo como voluntad y representación en repetidas ocasiones y regaló a Schopenhauer el manuscrito de una de sus óperas.

La filosofía estética de Schopenhauer influyó en artistas y pensadores, incluidos los compositores Richard Wagner y Arnold Schönberg, el filósofo Friedrich Nietzsche y escritores asociados con el movimiento simbolista, Charles Baudelaire, Paul Verlaine, Stephane Mallarmé, (etc.), (Wikipedia)

Schopenhauer dio una sacudida, anticipándose a Freud en
medio siglo. En Schopenhauer aparece por vez primera una filosofía
explícita del inconsciente.
Se dice que Freud no dio créditos a Schopenhauer y esto le ha creado mala fama ¿Préstamo inconfesable?.

El suizo Carl Jung (1875-1961) en “Memorias, sueños y reflexiones” dice:

“Schopenhauer fue el primero en hablar del sufrimiento en el mundo, que obvia y manifiestamente nos rodea, y de confusión, de pasión y del mal, todas aquellas cosas en las que el resto de filósofos apenas parecían haber reparado e intentaban resolver mediante una armonía y comprensibilidad que todo lo abarcaba. Y ahí estaba, por fin, el filósofo con el coraje para ver que no todo era para mejor en los fundamentos del universo”.

Pero que pasa cuando alguien no es consciente de que su mundo NO es el mundo que todos vemos. Cuando alguien se mete de lleno en su mundo pierde el sentido de la realidad y empieza una lucha interna que lo puede desequilibrar emocionalmente de una manera muy seria.

Por desgracia, o por suerte, no todos podemos expresar nuestro mundo como Beethoven, Schopenhauer, Nietzsche, Freud o Jung. Pero por lo menos si podemos observarnos a nosotros mismos, para no hundirnos en un romanticismo histórico que desate en un estado histriónico, es decir: una afección mental por la cual las personas actúan de una manera muy emocional y dramática que atrae la atención hacia ellas.

Cuando trabajé en el musical La bella y la bestia, en Barcelona en 2010, a mi compañera de fila le llegaban a diario chocolates y mensajes de correo electrónico enviados por un acosador anónimo. Algo que ciertamente la incomodaba y también a toda la orquesta. Mi amiga estaba muy incómoda, con toda la razón. Era víctima de las fantasías de “un romántico” (un imbécil) que no la dejaba en paz.

Mark Manson en el capítulo 6 de su libro El sutil arte de que todo te importe un carajo, Los peligros de la certidumbre pura, cuenta algo que le sucedió con una persona que creyó que el mundo era su representación, juzguen ustedes:

La misma historia está representada en la serie de Netflix Criminal Minds, Temporada 3, capítulo 18.

No sabemos si los románticos de 1800 actuaban de la misma manera, pero si sabemos que la piedra de la locura está presente en todas las épocas, animando a más de uno a transitar el camino que conduce a la infelicidad.

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By Hans

Saxofonista
Maestro en Música como Arte Interdisciplinario