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El mundo como música y representación. Música y filosofía

Arthur Schopenhauer y la música

El Arte Musical no sólo se nutre de música. Cada vez que toco el saxofón tengo presente que voy a transmitir ideas musicales. Muchas veces conclusiones a las que he llegado recorriendo los caminos de La Contemplación Estética.

Arthur Schopenhauer (1788-1860), filósofo de la época de Beethoven, aborda en su sistema filosófico el tema de la contemplación estética. Clasifica las artes jerárquicamente y  sitúa la música en el lugar más privilegiado. Este es uno de los aportes mas revolucionarios en la historia del pensamiento y en el campo de la estética de la música.

 La contemplación estética

El pensamiento de Schopenhauer, como él mismo lo dice, tiene como base la filosofía de Platón y de Kant, así como los Veda y a través de este los Upanishad. “Con esta base el lector estaría excelentemente preparado para escuchar lo que aquí le presento” 

(El mundo como voluntad y representación Vol I). 

Amante de las artes en general, sobretodo tuvo entusiasmo especial por la música, a la que consideraba la voz de la voluntad, la música, dice, nos revela la esencia, mejor que ninguna palabra o cualquier otra cosa. “La poesía nos habla de las causas mientras la música nos muestra los efectos”. Lo que diferencia su filosofía de las anteriores es el cambio de estatus que otorga a la música frente a la poesía, que venía siendo hasta entonces el arte por excelencia. 

La contemplación estética es la vía  que propone Schopenhauer para liberar al individuo del sufrimiento al que es sometido sin tregua, una y otra vez, a lo largo de su vida. El arte, aunque sea por un instante, lo libera.  

Acerca de la  contemplación estética propone la clasificación de las artes de la siguiente manera:

Arquitectura 

Su único tema constante es el soporte y la carga. El tema propio de la arquitectura, considerada como una de las bellas artes, son las ideas de los niveles mas inferiores de la naturaleza: gravedad, rigidez y cohesión. (Mundo como voluntad y representación, Vol II)).

Artes plásticas

Escultura: lo principal es la belleza y la gracia. Representa las virtudes o las ideas de la naturaleza o el ser humano, las cosas que son dignas de admirar y de imitar. 

Pintura: lo principal es la expresión, la pasión y el carácter. La pintura moderna (…) no deja de parecerse a la poesía latina moderna, es hija de la imitación y nace de la reminiscencia. La pintura es un jeroglífico (407)

Poesía

Se trata de un arte que pone en juego a la imaginación mediante las palabras. La fantasía del lector es la tela donde la poesía traza sus imágenes. El propósito del poeta al movernos la imaginación es revelarnos las ideas.

Música

Prodigioso arte, las cuatro voces de la armonía representan: el reino mineral, reino vegetal, reino animal y el ser humano. La música no presenta las ideas o niveles de objetivación de la voluntad, si no que presenta la voluntad misma.  

Según Schopenhauer, el ritmo equivale a la arquitectura. La armonía a las artes plásticas. Y la melodía que es el primer plano de la música (en su época) equivale a la voz de la voluntad.     

«La música está lejos de ser un recurso de la poesía, es un arte independiente, el mas poderoso entre todos y por eso alcanza sus fines por sus propios medios, no necesita de las palabras del canto o la acción de una ópera. Las palabras son para la música un aditamento extraño y de valor subordinado, toda vez que el efecto de los tonos es mas poderoso» 

En el romanticismo se da un cambio en el planteamiento de la música con respecto a las épocas anteriores. Lo sublime, en el romanticismo da un paso al frente, mientras lo bello queda en las filas del clasicismo. La música se impone a la poesía y se convierte en el arte por excelencia, generando una influencia histórica que direcciona el rumbo de la música occidental. La música pura es para Schopenhauer la mayor de las artes, los sonidos al ser la voz de la voluntad la afectan directamente, ese es el motivo por el cual no es posible escapar a las emociones que se apoderan de quien escucha. Sin embargo para que la música afecte a quien la escucha es necesario  actuar dentro de sus códigos. La música china no produce el mismo efecto en África, ni los cantos de los esquimales congregan a los alemanes. Cada pueblo tiene su música y la maraña de sus costumbres condiciona la forma como esta afecta a quien la escucha. No por esto la valoración que hace Schopenhauer de la música se debilita, al contrario, que todos los pueblos, en todas las épocas, se expresen musicalmente avala su teoría. 

       La voluntad de vivir se manifiesta constantemente de forma cíclica, es decir: rítmicamente, todo tiene su ritmo. Las diferentes fases de la vida van asociadas a diferentes ritmos, y los matices de las circunstancias se pueden ilustrar a través de la armonía (en occidente). Cuando hay algo fundamental que transmitir nace la melodía, estos tres elementos crean sensaciones imposibles de describir a través del lenguaje o de las diferentes artes. Los estados de trance, de inspiración, conducen a la calma, a estos estados los denomina Schopenhauer contemplación. Y la única manera de llegar a ellos, en su sistema filosófico, es a través del arte, siendo la música lo mas sublime dentro de las manifestaciones artísticas. 

La música afecta el cuerpo, puede hacerlo llorar, temblar, reír, etc. La afectación corporal es inevitable cuando la música entra en acción. Esto no lo logran las demás artes, como mucho la tragedia puede provocar alteraciones físicas, pero estas no son inmediatas, ya que aparecen paulatinamente y son el resultado final de un cúmulo de sucesos que se le presentan ordenadamente al espectador, y este al sintetizar los hechos puede llegar a reaccionar físicamente ante las circunstancias. La música se salta todo esto y afecta directamente a quien la escucha. Quiera o no  resultará afectado por ella.

Por otro lado al hablar de Platón y Kant dice que sus sistemas filosóficos son imperfectos, pues las manifestaciones artísticas para ellos no tienen el estatus que se merecen. Mientras que para Schopenhauer la contemplación estética nos libera del peso de la existencia. Utilizando los mismos recursos literarios que Schopenhauer utiliza en repetidas ocasiones, se puede decir que la música da momentos de descanso a Atlas, o a Sansón, incluso la música reconfortaría, por unos instantes a quien carga la cruz, Simon de Cirene es la contemplación estética que aligera la carga de el viacrucis de la humanidad.

El estado de contemplación es el que permite al compositor crear. De igual forma el estado de contemplación es el que ha de buscar interiormente y provocar exteriormente el intérprete musical, pues la responsabilidad que cae sobre un auténtico músico va mas allá de la simple ejecución rítmica, armónica y melódica. El músico ha de crear estados de contemplación estética.


El pensamiento sobre el arte  de Arthur Schopenhauer está expuesto en el libro tres de El mundo como voluntad y representación, libro considerado por el autor como su obra principal. Según entiendo, la voluntad es aquella fuerza de la que emana todo.

   El mundo como voluntad y representación, en el contexto de este breve escrito, guardando las proporciones, podría llamarse: El mundo como música y representación.

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Por Hans

Saxofonista
Maestro en Música como Arte Interdisciplinario