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Blog Filosofía

Raimon Panikkar (1918-2010)

“Soy un hombre de la palabra, y no de la escritura.
La escritura mata”

Para mi Mamá, quien con el ejemplo me enseñó que la vida es de acción y no de palabras. Y para todo aquel que pueda interesarse por estas palabras:

Cuando abordo estos temas lo hago de manera neutral: ni como juez, ni como partidario. Me siento y observo con el mismo interés que un niño observa una conversación entre adultos. Estos temas me parecen muy interesantes, por eso dedico tiempo a ellos. Si usted va continuar leyendo, le pido que no sea juez ni partidario de lo que escribo, sino que sea como el adulto que escucha sin prejuicio lo que un niño le dice y después, sigue su camino.


Antes de ver los dos videos que están más abajo, quiero escribir sobre el significado de algunas palabras. Aunque escribiendo corra el riesgo de matarlo, como dice en el encabezado.

Una palabra homónima es aquella que se escribe y/o se pronuncia exactamente igual que otra, pero tiene distinto significado: mata de plátano y la escritura mata; él no nada nada; yo no traje traje; ella está sentada en el banco del banco con la mano sobre el sobre, etc. La homonimia transforma el contenido. Las palabras son polisémicas.

Si entendí bien, la religión es algo individual, las religiones algo colectivo. Las religiones no pueden tener el monopolio de la religión, pues nadie puede apoderase de la vida interior o de la realidad de otra persona, esto solamente puede suceder si la persona está manipulada, accede voluntariamente, cae en un engaño, actúa por coacción, o está poseída por la necedad. Pero incluso así, nadie puede adueñarse de la imaginación y del juicio de otra persona.

La religión, dicen, es la realidad misma, y esta realidad concierne solamente al individuo. Si esto es verdad, incluso el ateísmo cabe dentro de esta definición, ya que es una realidad para quienes lo predican y lo practican en silencio. Por el contrario, las religiones agrupan personas en torno a un conjunto de creencias, costumbres, prácticas compartidas, códigos de vestuario, lecturas, rituales, gustos musicales, etc. Si esto es así, los movimientos políticos, incluido el comunismo, el capitalismo, el estupidismo, etc., se ajustan a esta definición. Ya que agrupan personas en torno a un conjunto de creencias, costumbres, prácticas compartidas, códigos de vestuario, lecturas, rituales, gustos musicales, etc. Lo mismo se puede decir del cristianismo, el islam, el budismo, la superstición, la necedad, etc.

Se estima que en el mundo hay 4.200 religiones. El islam, el cristianismo, el budismo, obedecen a una doctrina (no escribo los nombres de las 4200 religiones por motivos obvios), son un grupo, no un individuo. Un individuo puede ser profundamente espiritual sin adherirse a una doctrina religiosa, “la ciencia es una experiencia profundamente espiritual” decía Carl Sagan.

Una doctrina es un conjunto de ideas, de enseñanzas, defendidas por un movimiento político, ideológico, científico, artístico, etc. La palabra doctrina no se aplica solamente a las religiónes. Si hacemos una búsqueda en internet encontramos: doctrina jurídica, doctrina científica, doctrina artística, probablemente más de 4200. Pintores, escultores, músicos, poetas, abogados, comerciantes, todos ejercen su profesión en torno a un conjunto de ideas, enseñanzas, búsquedas personales y/o grupales. Todos estamos adoctrinados en algo, todos. Y no tiene porque ser religioso.

El acercamiento de las diferentes doctrinas religiosas sería de gran ayuda para la comprensión de los problemas que plantea nuestro tiempo: calentamiento global, hambre, mal uso de la tecnología, miseria, necedad, entre otros. ¿Por qué digo que las doctrinas religiosas y no las otras? Porque las religiones mueven masas con más facilidad que otras doctrinas, las masas humanas se comportan como reses que siguen a la que lleva el cencerro.

Si un imán, un sacerdote, un rabino, un bonzo, una monja, un monje, dijeran al unísono: quien contamine los ríos, tale las selvas, maltrate los animales, viola todas las leyes divinas y no podrá acceder al cielo, al nirvana, al valhalla, el olimpo, (o como lo llamen) será condenado y será lanzado para siempre a los abismos más profundos de su infierno. Si los que llevan el cencerro hablaran así de claro a sus legiones de seguidores, probablemente esto tendría un efecto más inmediato que todas las reuniones de politiqueros que se hacen constantemente al rededor del mundo para “debatir” el colapso del planeta. Pero no lo hacen, ni ellos ni sus líderes envían este mensaje a través de las redes sociales cada día.

Absurdo declararse mensajero de la divinidad y no utilizar a diario las redes para defender la creación con firmeza y martillar en la conciencia de sus seguidores y seguidoras el respeto por el planeta. Eso mismo deberían hacer quienes y quienas son llamados influencers e influençars, dedicar al menos un 1% de su tiempo a pedir a sus seguidores: ¡no consuman más plástico!, ¡lean!, ¡piensen!, ¡Dejen una mejor descendencia para el planeta, no un mejor planeta para su descendencia!, … a veces se me sale el niño y termino hablando de estas chiquilladas sin importancia.

Vuelvo a lo de las palabras, desconocer el significado de homónimo, doctrina, religión, religiones, las saca de contexto. Esto lleva a malos entendidos, superstición, divisiones, ofensas, fanatismo, absurdas guerras.

Cuando el “creyente”, el “científico”, el “artista”, el “ateo”, juzgan la doctrina de los otros y dicen con la arrogancia característica del fanático: están equivocados, mi doctrina es la verdadera; o, no me vengan con cuentos de religión o de otras religiones, o de ciencia, o de arte, o de otras culturas, todas esas cosas son falsas, ridículas, son cosas del diablo, mejor no pensar mucho, etc. Cuando los mayores dicen eso, y lo hacen muy a menudo, parecen confesar abiertamente que no tienen ni idea de la utilidad de un libro más sagrado que muchos y que utilizamos a diario en la escuela:

El Diccionario.

El diccionario debería formar parte, dice este niño, del conjunto de sagradas escrituras existentes, pues recoge los posibles significados de las palabras y responde de manera neutral lo que se le pregunta. El diccionario se actualiza constantemente y es útil a todos. El diccionario no adoctrina. El diccionario no mata las palabras, las mantiene vivas, las que pasan de moda las conserva, respetando sus significados y siempre está abierto a críticas.

Un buen diccionario habla con ecuanimidad del yoga, el rosario, los mantras, el materialismo, el idealismo, el ateísmo, el idiotismo, el amor, el odio, la guerra, la paz, la ecología, la ecosofía, etc. Además existen diccionarios especializados y todos se encuentran en internet. Un diccionario responde lacónicamente a lo que se le pregunta con una brevedad pasmosa. Sin encriptar poéticamente la respuesta y sin tratar de convencer a nadie de que tiene la razón.

Usted lector, lectora, le pido que no sea juez ni partidario de lo que escribo, sino que sea como un adulto que escucha sin prejuicio lo que un niño le dice y siga su camino. Yo no escribo aquí para enjuiciar, sino, por el contrario, para desenjuiciar.

Bueno, pasemos a los videos, los invito a verlos con los ojos de la infancia.


Este contenido aparece aquí sin ánimo de lucro y lo comparto porque me parece muy valioso.

Negro sobre blanco era un programa dedicado a la literatura, Se emitió entre 1997 y 2004 en La 2 de Televisión Española los domingos por la noche. Dirigido y presentado por Fernando Sánchez Dragó (1936…).​

Fuentes:
Negro sobre blanco.

No comparto los videos directamente desde YouTube pues allí el contenido aparece y desaparece constantemente. Tampoco lo comparto directamente desde La 2 de televisión Española pues no pude insertarlo.

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By Hans

Saxofonista
Maestro en Música como Arte Interdisciplinario

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