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¿Qué comunica la música?

En la comunicación cotidiana solemos reconocer tres funciones claras: informar, explicar y ejecutar. Un mensaje puede transmitir datos, interpretar algo o provocar una acción. Pero cuando pensamos en la música aparece una pregunta: ¿en cuál de esas funciones encaja realmente?.

Si somos estrictos, en ninguna.

La música no informa. Un acorde de do mayor no dice: una fecha, un hecho, un evento. No informa nada verificable. Aunque una canción pueda contener letra informativa, la música misma no comunica datos. Un sonido puede conmover, tensar o expandirse en el tiempo, pero no puede decir: “el concierto es mañana”.

La música no explica. Tampoco explica. No responde preguntas como: por qué ocurre algo, cómo funciona algo. Una modulación armónica no es un argumento.
Un cambio de tempo no es una demostración. La música no razona.

La música tampoco da órdenes. Es cierto que la música puede movernos. Hace bailar. Hace marchar. Hace emocionarse. Pero eso es un efecto, no su esencia. La música no existe para decirnos qué debemos hacer.

¿Entonces, ¿qué hace la música? No transmite datos. No desarrolla conceptos. No dicta instrucciones. Y sin embargo dice algo. Quizá lo que comunica no pertenece al mundo de los conceptos, sino al de la experiencia.

Podríamos decir que la música es: expresiva, estructural, simbólica, estética. Una forma de organizar el tiempo que vuelve audible algo difícil de nombrar. La filósofa Susanne K. Langer lo formuló de manera precisa: la música es una forma simbólica que expresa la lógica del sentimiento, no la de los conceptos. Subraya que la música articula emociones, tensiones y resoluciones. A diferencia del lenguaje, que es conceptual y discursivo, la música es una forma simbólica que emula la dinámica interna de la vida afectiva, permitiendo comunicar experiencias íntimas sin palabras.

Dicho de otro modo. La comunicación ordinaria dice: qué pasó, por qué pasó, qué hacer. La música parece decir otra cosa. Tal vez nos recuerda qué se siente estar vivo.


La música puede entenderse profundamente sin traducirse a palabras. Y quizá por eso ha fascinado durante siglos a filósofos como Arthur Schopenhauer o Friedrich Nietzsche, entre otros. Quienes vieron en ella una forma singular de experiencia estética.

Unas preguntas para terminar:

¿La música realmente comunica emociones…o más bien crea un espacio donde las emociones se vuelven pensables?

Si la música no informa, no explica y no ordena… ¿qué es exactamente lo que ocurre cuando escuchamos o hacemos música?

By Hans

Saxofonista
Maestro en Música como Arte Interdisciplinario