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Las siete artes liberales

«El estudio demasiado de las artes liberales hace a los hombres ser rencillosos y parleros»
Séneca. Siglo I.

Las artes liberales se dividían en dos grupos:
el Trivium y el Quadrivium

Las siete artes liberales ya existían en la época romana. Se le atribuye su sistematización al escritor enciclopédico y retórico Marciano Capella en el siglo V. La razón de llamarse liberales es que se creía que su estudio hacía a las personas libres. Por lo menos eso se creía a finales de La Edad Media. Aunque son conocidas desde la antigüedad. Séneca, el preceptor de Nerón, en el siglo primero, señaló que el estudio en exceso de Las Artes Liberales nos hacía parlanchines y pendencieros.

El Trivium

El Trivium abarca las artes relacionadas con las letras:

  1. Lógica, que nos enseña a pensar.
  2. Retórica, aquella que nos enseña a hablar.
  3. Gramática, el arte de leer y escribir.

Les cuento que dicen que el vino y el trivium se entienden muy bien. A veces pienso que los tres deseos que concede el genio de la botella son las tres artes del trivium. Del divino vino se ha dicho:
El vino siembra poesía en los corazones, Dante Aliguieri (1265-1321).
En el vino está la verdad, en el agua la salud, Plinio el viejo, I d. C.
Y la sabiduría popular acertó en lógica, retórica y gramática al decir: pídele concejo al vino, pero toma las decisiones con agua. Refrán.

Dejemos las letras y vamos a los números.

El Quadrivium

El Quadrivium abarca las artes relacionadas con los números:

  1. Aritmética, el número en las cantidades. Nos enseña a calcular: sumar, restar, multiplicar y dividir.
  2. Geometría, el número en el espacio, nos enseña a relacionarnos con el mundo visible.
  3. Música, el número en el tiempo. Enseña a encontrar la armonía del cosmos, la armonía de las esferas.
  4. Astronomía, el número en el espacio y el tiempo, nos enseña a ubicarnos, a navegar en el espacio-tiempo, es el GPS más antiguo.

En algún momento de la historia de las artes liberales la música, el número en el tiempo, puso un pie en el mundo de las letras.
El Cortesano, un libro publicado en 1528 por el humanista italiano Baldassare Castiglione (1478-1529), habla de la música como una de las artes más valiosas para desenvolverse en la corte, en el mundo de las palabras.

Los cortesanos tenían una formación sólida en las siete artes liberales, eran maestros en las artes del Trivium, pues sabían pensar, hablar y escribir con soltura. La música, en el renacimiento, elevaba significativamente su posición. Un auténtico cortesano, un caballero renacentista, sabía leer música, tocar un instrumento e improvisar. Esto fortalecía su amplia formación intelectual y le aseguraba un lugar en los círculos más selectos.

Pero no debemos olvidar que la música y la palabra tienen un vínculo ancestral. En todas partes los grupos humanos tienen su música tradicional, cantan y bailan. Ya comenté en la música como arte interdisciplinario que una cosa es La Música y otra el Arte Musical. Aquí estoy hablando de Las Artes Liberales, de la música como arte, no como el amplio fenómeno cultural que es.

En el terreno del arte es muy fuerte el vínculo entre literatura y música. Basta con acercarse con un poco de curiosidad a la obra de maestros como Claudio Monteverdi, Mozart, Wagner, Stravinsky, Bernstein, Paul Desmond, Col Porter, Stephen Sodheim, Irving Berlin, Berlioz, etc., para darse cuenta que ellos han destacado tanto en el mundo de las letras como en el de la música.

¿Cultivamos en nuestra época el Trivium y el Quadrivium?

Nuestro sistema educativo podría beneficiarse mucho si mirara con atención el estudio equilibrado del las siete artes liberales. Vemos como el estudio de la lógica, que es el arte que nos enseña a pensar, a ir un poco más allá de la simple opinión, a construir argumentos, está prácticamente desterrado de las escuelas y colegios.
Se hace énfasis en que el estudiante aprenda a leer y escribir, pero ¿Se pone el mismo empeño en que aprenda a pensar? Basta con entrar en una red social para darse cuenta de que la masa opina y opina, pero no argumenta, muchas veces ni sabe escribir, ai muxos herrores de hortografia en la red (¿se dan cuenta?). Para colmo de males en ocasiones da la impresión de que no saben leer, pues sus opiniones se desvían del tema del que se habla. Una población con esas debilidades es probable que sea sometida con facilidad y pierda la libertad sin darse cuenta.

Ahora ¿Sabemos pensar? ahí no me voy a meter, que cada uno se responda a si mismo esa pregunta. Lo único que puedo decir es que he conocido personas que se han forjado al margen de la academia y tienen un sentido común superior a otros que han vivido décadas en ella. Esas personas sin títulos académicos a veces dicen que la selva es sagrada, que los árboles son importantes, que el agua es necesaria, incluso defienden La Paz y la vida, a costa de la suya, mientras que los altos funcionarios con poder envían ingenieros, arquitectos y cantidad de gente «estudiada» a demostrarles que están equivocados y destruyen con sus tecnologías lo que el sentido común protege. En este tipo de situaciones ¿Quién tiene más lógica?
En la música también pasa, he conocido músicos, vivos y muertos, que no leen partituras ni conocen la teoría de la música pero tienen más oído que muchos que ostentamos títulos académicos.

Volviendo a las palabras. Muchas veces las conversaciones en la red o en la mesa terminan en disputas absurdas por que la formación en las artes del Trivium es mediocre y se comprueba que «la gente», como dijo Séneca, es parlanchina y pendenciera. Incluidos algunos de sus gobernantes.

Si miramos la formación en el Quadrivium también es incompleta: se hace un fuerte énfasis en el estudio de la aritmética (sumar, restar, multiplicar y dividir). El estudio de la geometría es menos riguroso. La astronomía está fuera de las asignaturas que estudiamos, lo que nos priva de acercarnos a la grandeza del cosmos y los misterios que plantea. Por último la música y las demás bellas artes quedan relegadas a la categoría de actividad lúdica extra escolar, menos importante que las matemáticas o que saber leer y escribir.

Con esa formación la gran masa pierde la posibilidad de comprender lo que significa ser libre. En nuestras sociedades se cree que acumular dinero sin otro propósito conduce a la libertad, la gran mayoría de los miembros de la gran masa solo sabemos sumar y restar y llamamos elocuencia al arte de hablar o escribir sin contenido. Vemos oradores que no saben de números, matemáticos que no saben hablar. Unos y otros llaman música a cualquier ruido.Y muchos músicos no saben de números ni de letras. No es de extrañar que el mundo esté en manos de magnates orates.

Creo que nuestro tiempo necesita con urgencia de las siete artes liberales. Del Trivium y el Quadrivium. Una educación equilibrada en letras, números y arte, pensamiento crítico, pero con sensibilidad. Si la idea no tiene cabida en el ministerio de educación, podría implementarse desde el ministerio de salud, que los laboratorios diseñen dos vacunas llamadas Trivium y Quadrivium que se distribuya gratis y que nos salven de esta pandemia (esto es utopía, pero la imaginación es libre).

Si alguna vez llegáramos a tener un sistema educativo basado en las siete artes liberales saldríamos del medio evo, una época donde unos pocos gobernaban a muchos que anhelaban ser libres pero que nunca lo lograron, pues solo les quedaba tiempo para ganar con que comer. Una época en que la masa no tenía educación ni salud pública, moría de ignorancia haciendo reverencias a los dueños del poder.

Por suerte eso fue hace mil años. Nuestros tiempos son diferentes. Tenemos el google maps y además podemos aprender música en el campus virtual. 🙂

Termino este relato aquí por que se me dan mejor los sonidos.
Te invito a escuchar mi saxofón antes de que te vayas.

Gracias por leerme.

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Por Hans

Saxofonista
Maestro en Música como Arte Interdisciplinario