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El Porro

“Bueno es saber algo de las costumbres de otros pueblos para juzgar las del propio con mayor acierto y no creer que todo lo que sea contrario a nuestros modos sea ridículo y opuesto a la razón, como suelen hacer los que no han visto nada”.

René Descartes
Discurso del Mátodo

Cualquier tipo de chovinismo se sustenta en la ignorancia. Chovinismo significa aprecio desmesurado de lo nacional con desprecio de lo ajeno. En nuestros tiempos podemos viajar a cualquier parte del mundo en unas cuantas horas. O en fracciones de segundo a través de internet. A pesar de esto los prejuicios acerca de otras culturas, países, ciudades, parecen no cambiar. Shopenhauer llamó la atención sobre esto cuando escrribió: Cada nación se burla de las otras y todas tienen razón.

Yo he tenido la inmensa fortuna de vivir en diferentes países y convivir con personas de otras naciones, no durante un fin de semana, sino durante años. También he estado de paso por diversos lugares, decenas de ciudades y pueblos están grabados en mi memoria.

He convivido con gentes de diferentes partes del mundo con diferentes ideologías políticas, intereses culturales, creencias religiosas, costumbres alimenticias, manersa de vestir, etc. Puedo asegurar que mientras unos tienen mentes abiertas, otros se aferran a sus prejuicios y juzgan como algo “menos bueno” las costumbres de los otros. Esto me ha mostrado cuanta razón tenía Descartes al escribir la cita con la que empecé este escrito.

Actualmente vivo en Estados Unidos y estoy teniendo una experiencia muy positiva en todos los aspectos de mi vida. Antes viví en España y no puedo decir menos, es una cultura maravillosa.

Esta experiencia me ha enseñado que puedo desarrollar plenamente mi vida sin aferrarme a un punto geográfico o a unas costumbres en particular. He aprendido a no especular acerca de las naciones y culturas que no conozco y si me veo obligado a hablar de ellas siempre destacaré lo bueno o callaré.

Comparar con fines despectivos es enaltecer el punto de vista propio y eso es chovinismo. El chovinismo político, religioso, musical, filosófico, culinario, nacional, lingüístico, etc., es ridículo y contrario a la razón.

Hablemos de El Porro

Se dice que Colombia, mi país de origen, es la cuna mundial de El Porro. Este país tiene cosas buenas y otras que no, igual que todos. Decir que es el mejor país del mundo es una exageración, decir que es el peor, es una exageración mayor. Los habitantes de los países son humanos y la condición humana no conoce fronteras.

Uno de los ritmos musicales más populares en Colombia es El Porro, uno de los tantos del caribe colombiano. El Porro hunde sus raíces en la tradición, es folclor. Una música que cumple unas funciones sociales y da identidad a una región. Mezcla influencias rítmicas, melódicas, armónicas e instrumentales de otras culturas. Es la suma de influencias musicales de diferentes partes del mundo, como muchas otras músicas de otros países.

El Porro no es mejor ni peor que ninguna otra expresión musical del mundo, es lo que es, pertenece al lugar que pertenece, tiene unas funciones colectivas, forma parte de las costumbres de su pueblo, y es uno de los más de mil ritmos musicales que conviven en Colombia.

Mi primer experiencia con El Porro fue a los 11 años, en la banda de mi pueblo tocábamos porros, y aún. El ritmo es muy conocido a lo largo y ancho del país. Yo vivía en el corazón de la Cordillera de los Andes a cientos de kilómetros del caribe colombiano y allí El Porro es muy bien recibido, aunque no pertenece al folclor de la zona.

El Porro es una de mis ritmos preferidos, igual que el tango, el flamenco, la ranchera, el merengue, la salsa, el rock, el dixieland, los villancicos, los corales de Bach, el cool jazz, los bambucos, el bolero, la marinera, el bossanova, el manouche, el free jazz, el Coupé-Décalé, el Maksoum, la música celta, el canto gregoriano, la sardana, la raga, el pop, el  hōgaku, la música china, etc.

Por la naturaleza de mi profesión tengo una clara tendencia a la música instrumental y no suelo llamar música a las letras de las canciones. Cuando escucho ópera o música rusa no entiendo las letras, no soy políglota, pero soy sencible a la música. Las letras pertenecen al mundo de la palabra y no al de la música y aunque se sirvan de esta para comunicar su mensaje no son música, la música es inefable. Como El Porro.

Agradezco al Maestro Guillermo Ramirez por compartirme este video que me motivó a escribir esta publicación.

By Hans

Saxofonista
Maestro en Música como Arte Interdisciplinario